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MARCO PARA LA TOMA DE DECISIONES DENTRO DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA Y EL ACONDICIONAMIENTO FÍSICO

MARCO PARA LA TOMA DE DECISIONES DENTRO DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA Y EL ACONDICIONAMIENTO FÍSICO

Seguramente al ser un entrenador físico de fuerza y acondicionamiento físico, te has preguntado cuál sería la mejor estrategia para una toma de decisiones equilibrada que te asegure el éxito dentro de tus propias metas, incluso como atleta, ya que para maximizar el desarrollo del participante o del atleta (considerado como deportista desde este momento), es importante que tanto los entrenadores como las instituciones educativas trabajen conjuntamente en el desarrollo de la experiencia del entrenador[1] y la mejora de efectividad[2] dentro de la industria, para incrementar el desarrollo tanto de los deportistas como de los entrenadores.

Es por ello que la toma de decisiones juega un papel importante en la práctica diaria de los entrenadores y es un componente significativo, tanto de su experiencia [3] como de su eficacia en el logro de los objetivos[4]. 

MARCO PARA LA TOMA DE DECISIONES DENTRO DEL ENTRENAMIENTO.

El marco para la toma de decisiones en el entrenamiento, está basado en la premisa de que los entrenadores toman decisiones y configuran sus estrategias de intervención a partir de 5 dominios generales de conocimiento teórico y práctico, estos incluyen la comprensión por parte del entrenador, y son los siguientes:

  •  Su deportista (el quien”)
  •  Las demandas del deporte dentro del cual el deportista compite (el “que”)
  • Los principios de aprendizaje y adquisición de las habilidades (el “cómo”)
  •  El contexto social, cultural y político donde trabajan (“contexto, cultura y política”)
  • Sus conocimientos, creencias, valores y comportamientos (“el yo”)

Estos dominios generales de conocimiento ilustran la naturaleza interdisciplinar del entrenamiento, la práctica exige una integración constante de conocimiento, desde las disciplinas científicas (quién, qué y cómo) junto con la aplicación del conocimiento personal (contexto, cultura y política y el yo) para identificar y solucionar problemas e implementar prácticas basadas en evidencia[5].

ENTENDIENDO EL “QUIÉN”.

El deportista es parte central en la práctica del entrenador, por ello, fundamental que todos los entrenadores desarrollen un entendimiento profundo del “quien” dentro del proceso de análisis de las necesidades del propio deportista. Las Herramientas de pensamiento para el “quién” incluyen: sexo, edad (la edad cronológica, biológica, de desarrollo, y de entrenamiento), el deporte y sus demandas posicionales[7], lesiones e historial de salud[8], perfiles deportivos (fitness)[9], recuperación[10], bienestar[11], sueño[12], motivación[13], características psicológicas[14], y apoyo social (por ejemplo, familia, pareja, y entrenador).

El conocimiento del “quién” puede basarse en principios del desarrollo infantil y humano, donde se han propuesto una variedad de modelos de desarrollo del deportista, pero aunque estos modelos ayudan a describir necesidades que son genéricas para los jóvenes deportistas, las prácticas deberían realizar un análisis propio de las necesidades a través de la interacción, discusión y recopilación de datos para evaluar las motivaciones, así como de las fortalezas y debilidades de deportista, de manera individual.

ENTENDIENDO EL “QUE”.

El “que” se relaciona con la comprensión de los principios científicos y la técnica de los ejercicios para la aplicación práctica, junto con el conocimiento del deporte del atleta o la actividad.

Las herramientas de pensamiento para el “que” incluyen: fisiología[16], biomecánica, principios del entrenamiento, periodización y adaptación[17], valoración y evaluación, sistemas de entrenamiento, técnica de los ejercicios, lesiones y prevención de lesiones y psicología.

El conocimiento del “que” es, por lo tanto, el conocimiento científico que sustenta el diseño de programas de entrenamiento para la optimización de las adaptaciones físicas y la prescripción de prácticas seguras.

ENTENDIENDO EL “CÓMO”.

El entrenamiento es una forma de enseñanza y con las pedagogías adecuadas puede mejorar la práctica de los entrenadores, es por ello que recurrir a teorías y a la adquisición de habilidades permite a los entrenadores diseñar y dar forma al entorno del entrenamiento y alinear comportamientos de una forma adecuada para fomentar la participación del jugador, generar feedback y dar sentido al progreso hacia las metas del deportista[18].

ENTENDIENDO EL CONTEXTO, CULTURA Y POLITICA.

La práctica de los entrenadores siempre estará modelada e influenciada por el entorno en el que trabajan. Esto puede incluir valores de la organización, prácticas y tradiciones aceptadas, recursos, limitaciones físicas y sobre todo, otras personas, por ejemplo el nivel de juego de un deportista va en relación con el club profesional al que pertenezca, igualmente el contexto y del desarrollo con diferentes objetivos, recursos y capacidades. Además, los valores y las prácticas actuales del entrenador, influyen en el contexto del jugador.

Es por ello que es de suma importancia el desarrollo de una visión y un objetivo compartido. Es necesario establecer la definición de roles dentro del grupo y ajustar comportamientos que contribuyan al logro de los objetivos.

ENTENDIENDO EL “YO”.

El “yo” constituye la comprensión de las propias creencias, comportamientos y valores del entrenador, la cual es crucial para determinar la calidad de la práctica del entrenamiento y el continuo desarrollo personal.

Se ha resaltado la importancia de las habilidades y el conocimiento interpersonal tanto como el contexto social y las relaciones intrapersonales y los valores, además de los valores del entrenamiento autorreflexión y autocontrol, ya que, todo esto ayuda a mejorar el entendimiento del “yo” y hacer que este mismo crezca durante el entrenamiento.

A lo largo de este artículo se presenta un marco conceptual para la toma de decisiones dentro del entrenamiento, basado en los conocimientos teóricos del deportista (el “quién”), el deporte y los principios del entrenamiento (el “que”), y las teorías de aprendizaje y su comportamiento (el “cómo”), los entrenadores pueden mejorar la práctica (“planificación, suministro y reflexión”). 

Sobre esta base, podemos concluir que las instituciones educativas del entrenador deberían tener por objeto utilizar el marco de la toma de decisiones del entrenador para mejorar la educación y el desarrollo profesional dentro del campo.

 

[1] Grant MA and Dorgo S. Developing expertise in strength and conditioning coaching. Strength Cond J 36: 9–15, 2014.

[2] GilbertWD and Baldis MW. Becoming an effective strength and conditioning coach. Strength Cond J 36: 28–34, 2014.

[3] Lyle J. Planning for team sports. In: Sport Coaching: Professionalisation and Practice. Cushion JLaC, ed. London, United Kingdom: Churchill Livingstone,2010. pp. 85–98.

[4] Coˆ te´ J and Gilbert W. Anintegrative definition of coaching effectiveness and expertise. Int Jf Sports Sci Coach 4: 307– 323, 2009.

[5] Eisenmann J. Translational gap between laboratory and playing field: New era to solve old problems in sports science. Translat Am Coll Sports Med 2:37–43, 2017.

[6] Lloyd RS and Faigenbaum AD. Age- and sex-related differences and their implications for resistance exercise. In: Essentials of Strength Training and Conditioning. Haff GG and Triplett TN, eds. Champaign, IL: Human Kinetics. pp. 135–154, 2016.

[7] Cummins C, Orr R, O’Connor H, and West C. Global positioning systems (GPS) and microtechnology sensors in team sports: A systematic review. Sports Med 43: 1025–1042, 2013.

[8] Joyce D and Lewindon D. Sports Injury Prevention and Rehabilitation: Integrating Medicine and Science for Performance Solutions. London, United Kingdom: Routledge, 2015.

[9] McGuigan MR, Cormack SJ, and Gill ND. Strength and power profiling of athletes: Selecting tests and how to use the information for program design. Strength Cond J 35: 7–14, 2013.

[10] Roe G, Till K, Darrall-Jones J, Phibbs P, Weakley J, Read D, and Jones B. Changes in markers of fatigue following a competitive match in elite academy rugby union players. South Afr J Sports Med 28: 1–4, 2016.

[11] McLean BD, Coutts AJ, Kelly V, McGuigan MR, and Cormack SJ. Neuromuscular, endocrine, and perceptual fatigue responses during different length betweenmatch microcycles in professional rugby league players. Int J Sports Physiol Perform 5: 367–383, 2010

[12] Sawczuk T, Jones B, Scantlebury S, and Till K. Relationships between training load, sleep duration, and daily wellbeing and recovery measures in youth athletes. Ped Exerc Sci, [Epub ahead of print] 2017.

[13] Statler TA and DuBois AM. Psychology of athletic preparation and performance. In: Essentials of Strength Training and Conditioning. Haff GG and Triplett TN, eds. Champaign, IL: Human Kinetics, 2016. pp. 155–174.

[14] MacNamara A´, Button A and Collins D. The role of psychological characteristics in facilitating the pathway to elite performance part 1: Identifying mental skills and behaviors. Sport Psychol 24: 52–73, 2010.

[15] Teatro C, Thompson M, Kulinna PH, van der Mars H, and Kwan J. Coaching behaviors and stakeholders’ views of coaches’ efficacy. Int J Sports Sci Coach 12: 452–460, 2017.

[16] French D. Adaptations to anaerobic training programs. In: Essentials of Strength Training and Conditioning. Haff GG and Triplett TN, eds. Champaign, IL: Human Kinetics, 2016. pp. 87–114.

[17] Bompa T and Buzzichelli C. Periodization Training for Sports, 3E. Champaign, IL: Human kinetics, 2015.

[18] Muir B, Till K, Morgan G,and Abraham A, and Jones B. A conceptual framework for planning your practice: A coach’s perspective. In: The Science of Sport: Rugby. Till K and Jones B, eds. Marlborough, United Kingdom: Crowood Press, 2015, pp: 161–175.

enero 6, 2022

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