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10 lesiones comunes en el deportista y cómo evitarlas

10 lesiones comunes en el deportista y cómo evitarlas. Las lesiones deportivas ocurren tanto en la actividad física, ya sea ésta recreativa o de competición. Pueden aparecer por algún accidente o sobrecarga; y necesitan de un correcto diagnóstico y tratamiento adecuado.

10 lesiones comunes en el deportista y cómo evitarlas

La conciencia de las personas respecto de los beneficios que proporciona realizar ejercicio ha producido un incremento de las actividades deportivas como la natación, el ciclismo, el jogging (correr libremente por cualquier tipo de terreno, ya sea bosque, montaña, playa o incluso ciudad), el esquí, la halterofilia o levantamiento olímpico de pesas, el aeróbic y los ejercicios de fitness.

Sin embargo, además de mejorar el estado físico, el deporte puede provocar una serie de dolores y lesiones, algunas son inmediatas y evidentes, pero otras pueden presentarse disimuladamente y comenzar como un dolor local ligero, que posteriormente empeora con el tiempo.

Causa y tipo de lesiones

Cuando se hace ejercicio, los músculos sufren un estrés intencional y se producen cambios en las fibras musculares. Con el tiempo, el estrés provocado por un ejercicio regular produce ciertas modificaciones de adaptación en el tejido muscular, incluyendo un aumento de fuerza y aguante. Durante este proceso, las lesiones pueden ocurrir de dos maneras: Las agudas son accidentes que ocurren cuando el cuerpo se ve sometido a una sacudida o un choque que producen un dolor y una hinchazón inmediatos.

Estas lesiones ocurren cuando, por ejemplo, un jugador del equipo opuesto golpea el muslo de otro con su casco (fútbol americano), produciendo un hematoma, una ruptura parcial del músculo o un calambre. También pueden ocurrir cuando un músculo se sobrecarga repentinamente con una fuerza mayor que la que puede soportar. Los más expuestos a este tipo de lesiones son los que se dedican a los deportes de contacto o los individuos no entrenados que sobreestiman su capacidad atlética.

Por otro lado, las lesiones por movimientos repetitivos, también llamadas lesiones por estrés repetitivo, son lesiones temporales o permanentes de los músculos, los nervios, los ligamentos y los tendones que se deben a un movimiento que se realiza una y otra vez. Los que practican un ejercicio diario de manera regular (aquellos que lo hacen fundamentalmente para un fitness aeróbico), son más propensos a las lesiones de estrés que las agudas.

También aquellos que practican un ejercicio regular para adquirir fuerza y tono muscular, como los levantadores de pesas, también son propensos a las lesiones por estrés, que sólo suelen producir dolor después del ejercicio. Se calcula que al menos dos tercios de las lesiones producidas en los deportes de contacto son agudas, mientras que dos tercios, o más, de aquellas provocadas por los deportes de aguante son lesiones por estrés.

Calambres musculares y punzadas

Muchos investigadores creen que los calambres son provocados por un ejercicio intenso que perturba el equilibrio de sodio, potasio y cloruro en y alrededor de las fibras musculares. Pero nadie ha sido capaz de establecer la causa con exactitud, porque los calambres desaparecen antes de que se puedan medir las concentraciones de estos minerales.

Tan impredecibles y comunes como los calambres, las punzadas se suelen experimentar como un dolor agudo o un espasmo en el lado superior derecho del abdomen; sin embargo, los síntomas y la intensidad del dolor difieren de una persona a otra, e incluso de una ocasión a otra en el mismo individuo.

Aunque no hay acuerdo de la causa de estas punzadas, una explicación posible es que el ejercicio intenso elimina la sangre del diafragma, provocando un espasmo de éste. Otra teoría sugiere que las provocan los gases atrapados en el colon, que forma parte del intestino grueso. Se alivian interrumpiendo el ejercicio y respirando lenta y profundamente, o deteniéndose y apretando el flanco con la mano, masajeando la zona dolorosa.

Señales de alerta

Los cuatro síntomas que indican una lesión son: cualquier dolor en los huesos o las articulaciones; un dolor muscular severo, que suele estar acompañado por una hinchazón del músculo o por espasmos; una rigidez articular severa, acompañada por una movilidad restringida, como la incapacidad de flexionar y estirar la muñeca; una sensación alterada, como el entumecimiento o el hormigueo en las manos o los pies.

Si se experimentan cualquiera de estos síntomas, se debe interrumpir el ejercicio inmediatamente. Si los síntomas son severos, empeoran o si se albergan dudas sobre el propio estado, hay que consultar con un médico o un profesional de la medicina deportiva. El intento de “obstaculizar.

10 lesiones comunes en el deportista

  1. Desgarro de la corva, es decir, de las fibras musculares o los tendones relacionados con los músculos de las corvas, que recorren la cara posterior del muslo.
  2. Rodilla de corredor: dolor fuerte alrededor o detrás de la rótula; suele ser el resultado de una debilidad de los cuádriceps que recorren la cara anterior del muslo.
  3. Dolor en la espinilla: provocado por una inflamación o por pequeños desgarros en los músculos de la cara anterior de la parte inferior de las piernas; las causas suelen ser las tensiones repetidas provocadas por el jogging o la danza aeróbica.
  4. Fractura de fatiga: fractura microscópica de la capa exterior de un hueso que se desarrolla por las tensiones repetidas, provocadas por la carrera u otras actividades de mucho impacto.
  5. Desgarro del hombro: desgarro en las fibras musculares o los tendones que conectan los músculos con los huesos del hombro, generalmente provocados por un estiramiento excesivo del músculo.
  6. Sinovitis del codo: dolor en la cara exterior del antebrazo y codo, provocado por desgarros parciales del músculo y el tendón que conectan el músculo del antebrazo con el hueso del codo.
  7. Dolor de la faja iliotibial: sensación de ardor en la zona justo debajo de la cara exterior de la rodilla, causada por la inflamación de la faja iliotibial, la cual ayuda a sostener y estabilizar la rodilla; los corredores suelen sufrir esta lesión por estrés.
  8. Esguince de tobillo: desgarro o estiramiento de los ligamentos, generalmente provocados por un aterrizaje duro y una torcedura del pie.
  9. Tendinitis del talón de Aquiles: inflamación del tendón de Aquiles, situado justo encima del talón; suele ser el resultado de una debilidad en los gemelos (dos músculos de la pierna, situados en la región posterior y superficial de la pierna).
  10. Dolor en el talón: dolor en la planta del pie provocado por la inflamación de la fascia plantar (banda muy gruesa de tejido que cubre los huesos de la parte inferior del pie); el culpable suele ser un calzado mal adaptado o rígido.

Lesiones de hombres y mujeres

Sufren lesiones similares, aunque algunas investigaciones demuestran que los hombres son más vulnerables a las lesiones agudas y las mujeres a las lesiones por estrés. Sin embargo, estos resultados pueden constituir lo que se conoce como sesgo estadístico; lo cierto es que los hombres practican más deporte de contacto, y por ello sufren traumas más agudos que las mujeres.

Es posible que las mujeres sean más propensas a las lesiones de rodilla que los hombres porque tienden a tener menos masa muscular y articulaciones más flojas. También los juanetes parecen ser más comunes entre las mujeres. Como resultado del ejercicio, las mujeres pueden desarrollar amenorreas, es decir, el cese de la menstruación.

La amenorrea atlética suele ocurrir entre las atletas sometidas a un entrenamiento intenso, y suele estar asociada a un porcentaje de grasa corporal extremadamente bajo. Si se produce una amenorrea o un ciclo menstrual irregular, sea o no resultado del ejercicio, hay que consultar al ginecólogo.

Cómo tratar una lesión

En la mayoría de las lesiones deportivas corrientes que presentan dolor e hinchazón, se debe aplicar un procedimiento de primeros auxilios conocido como RHCE, que significa Reposo, Hielo, Compresión y Elevación. Una lesión relacionada con el ejercicio, tratada con rapidez mantendrá el dolor y la inflamación al mínimo.

Las lesiones por estrés menos severas, que no provocan una hinchazón evidente y no impiden la actividad, es probable que se pueda proseguir con el programa de ejercicios en un nivel reducido en tiempo e intensidad hasta que desaparezca el dolor. Así como realizar ejercicios de estiramiento para aflojar los músculos en tensión. Aplicar hielo en la zona sensible después del ejercicio.

¿Cómo prevenir lesiones?

  • No estresar los tejidos más allá de su capacidad de adaptarse a un esfuerzo mayor, y de repararse con facilidad.
  • Comenzar el programa de ejercicios sin apresurarse.
  • Realizar tandas de ejercicios en días alternos y aumentar la intensidad y la duración de un modo gradual; el incremento semanal no debe sobrepasar un 10 por ciento.
  • Los que realizan ejercicios aeróbicos deben hacerlo durante 20 minutos tres veces por semana; cada sesión debe ser precedida por un calentamiento de cinco minutos, seguido por un enfriamiento de también cinco minutos.
  • Si se levantan pesas, no se deben realizar más de una tanda de 12 ejercicios diferentes tres veces a la semana. Una tanda consiste en ocho o 12 repeticiones, con una pausa momentánea después de la repetición final.
  • Sólo la experiencia enseña hasta dónde se puede llegar; por ello, durante las etapas iniciales de un programa de ejercicios es importante adoptar un enfoque lento pero seguro.
  • Cualquier persona que recibe los cuidados médicos por una enfermedad o cualquiera que tenga más de 35 años de edad, y que no haya realizado ejercicios durante un año o más, debe ser evaluada por un médico antes de comenzar un programa de fitness.

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septiembre 10, 2021
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